Esta Historia la escribi yo:

La Fiesta de Los Frikies:

Recuerdo que era un domingo de esos muy aburridos y a los cuales solo te dedicas a comer, ver la tele y dormir. Soy gay. Decidí salir a la calle y sentarme en frente de mi edificio. Al rato llegó un hombre que se me acercó y me dijo - ¿ Qué haces ? - extrañado, le respondí – nada- Éste se sentó a mi lado y dijo - no creo que no estés haciendo nada, estas viendo pasar personas y eso está bien. ¿Quieres venir a mi casa esta noche? Tengo una fiesta, va a ser muy emocionante – Yo me quedé pensando y accedí- Él dijo – Vale, me llamo Paúl -

A las ocho en punto llegué a su casa, toqué la puerta y me abrió Paúl. Al entrar, lo primero que vi fue una mujer que estaba brincando al lado del sofá en el cual me senté. A mi derecha estaba sentado otro hombre un tanto malhumorado, pero lo curioso era que tenía puesto un casco de fútbol americano. Éste me dijo – Esa es Rebeca, no puede dejar de saltar, algo le sucedió cuando tenía 13 años y mas nunca dejó de saltar – yo no dije nada y continué observando a mi alrededor, un poco arrepentido de haber ido. En ese momento llega otro hombre que no paraba de hacer el sonido de un pavo (se comunicaba con los demás de esa manera), mira al del casco, le pone una nuez en la mesa, hace otra vez su sonido de pavo, y el del casco, de un solo golpe, estampa su cabeza contra la mesa abriendo la nuez – ¡si necesitas que exprima, aplaste o abra algo, me puedes llamar! – me gritó el hombre. Aquello era una locura.

Fui hacia la cocina para tomarme algo. Cuando me estaba preparando el trago, se paró a mi lado otro hombre que llevaba una camiseta hawaiana y unas bermudas. Iba completamente pintado de blanco con témpera y unas gafas de sol. Yo le miré y éste, con cara de seriedad, me dijo; - ¿qué miras? - respondí extrañado – ¿a tí? – éste preocupado me dijo – eso es imposible, soy invisible– yo no dije nada. En realidad estaba un poco asombrado (o algo asustado), a lo que me aclaró; – Ah claro, no me acordaba. Son las gafas y la ropa, ¿verdad?. ¡Hombre! Por un momento creí que había perdido mis poderes especiales de invisibilidad. Eres un crack - y se fue riendo. Yo ya no estaba asustado; estaba súper asustado. ¡qué cantidad de frikies había allí!.

Me fui en cuanto pude. Aquella noche casi no pude dormir... Ni el surrealismo de las obras de Dalí se podía comparar con las imágenes que ví aquella noche.

Al día siguiente, me encontré a Paúl y me preguntó sobre la fiesta. Yo, sin saber qué decir, le respondí que me gustó y que había pasado un buen rato, a lo que me dijo – Por cierto, se me olvidó decirte que esas personas son pacientes del manicomio de la ciudad. Yo soy su psiquiatra cabecera y quería ver su reacción frente a un desconocido que sea completamente cuerdo y viceversa. Hasta luego -.



P.D: Gracia María por la ayuda prestada